El programa nuclear de Irán – una visión para el 2012

09/Ene/2012

Jai.com, Enrique Mordetzki

El programa nuclear de Irán – una visión para el 2012

8-1-2012
Por Enrique Mordetzki
Para analizar el progreso del programa de armas nucleares de Irán vamos a dividirlo en tres áreas distintas…
Situación Actual
A esta altura no quedan mayores dudas para los gobernantes, servicios de inteligencia y principales analistas de los países occidentales de que el programa nuclear de Irán tiene como objetivo obtener armas nucleares. Los iraníes tienen el conocimiento de cómo hacerlo, tienen gran parte de la infraestructura para fabricarlas, tienen suficiente materia prima y sería solo una cuestión de tiempo y voluntad política para que logren sus primeras 3 o 4 bombas atómicas.
Sin entrar a analizar las razones que lleva a ese país a construir armas atómicas, digamos que desde la época del Shah Reza Pahlavi, derrocado en 1979 por la revolución islámica del Ayatollah Khomeini, ya existía un programa nuclear iraní. Anecdóticamente, el actual sucesor de Khoimeni, el Líder Supremo Ayatollah Ali Jamenei emitió una fatwa en el 2003 en contra de las armas nucleares por considerarlas contrarias a los valores del Islam (una fatwa es un dictamen emitido por uno o varios eruditos religiosos y debería ser vinculante para todo musulmán creyente). Pero aunque esa fatwa no ha sido revocada el programa nuclear de Irán ha avanzado extraordinariamente. Además el programa nuclear iraní es motivo de orgullo nacional para amplios sectores de esa sociedad, incluso de la reprimida oposición política al régimen. O sea que un eventual cambio de régimen en el gobierno iraní por la hoy proscripta oposición más moderada, no implicaría necesariamente cambios mayores en el programa nuclear. Igualmente este cambio por ahora no se avizora.
Para analizar el progreso del programa de armas nucleares de Irán vamos a dividirlo en tres áreas distintas, que son:
1) el enriquecimiento del elemento radioactivo para permitir la reacción nuclear en cadena (en el caso de Irán sería el Uranio-235),
2) su configuración en una estructura explosiva (llamada “weaponization”).
3) los vehículos o “vectores” para transportarla y detonarla sobre sus blancos, siendo los misiles balísticos los principales en el caso que nos ocupa.
Irán está muy avanzado en el primer aspecto, el enriquecimiento de uranio. Acaba de terminar la construcción de una planta de enriquecimiento con centrífugas de última generación en Fordow, cerca de la ciudad sagrada de Qom. Esta planta está cavada dentro de una montaña para hacerla supuestamente indestructible frente a ataques aéreos. En estos días Irán está transportando su stock de uranio levemente enriquecido desde su planta de Natanz (la que sufrió el ataque cibernético del virus Stuxnet que destruyó aproximadamente el 20% de sus centrifugadoras) hacia Fordow, donde se supone que se completará el enriquecimiento hasta los niveles requeridos para un arma nuclear. Según los expertos, la planta de Fordow por sus características, solo puede tener fines militares. Irán ya tiene suficiente uranio levemente enriquecido para construir hasta 4 o 5 armas nucleares, y se estima que el proceso de enriquecimiento final podría tomar aproximadamente un año.
El segundo aspecto es cuando se le da forma al material nuclear altamente enriquecido, ya convertido en un metal, conjuntamente con poderosos explosivos sincronizados para que se detone la reacción atómica en cadena. Irán también está avanzando en esa área, haciendo experimentos en laboratorios subterráneos, simulaciones con computadoras y no se descarta que realice un test real de una explosión subterránea. Además la forma final que Irán desea obtener es la de una ojiva que quepa en el cono que va en la cabeza de un misil balístico. Si bien, sobre este aspecto se tiene menos información ya que se trata de investigaciones en laboratorios, se estima que Irán va a lograr superar los obstáculos técnicos en este campo en no más de 18 meses.
En el tercer aspecto Irán está muy avanzado. Ya posee misiles balísticos de 2.500 km de alcance (Shehab-3) cuyo alcance incluye todo Israel, y podría alcanzar por ejemplo India, Arabia Saudita, Moscú, Hungría, etc. Además está experimentando misiles de combustible sólido, de mayor precisión, con cabezas múltiples, de 4.000 km de alcance (que cubrirían casi todo el territorio europeo) y hay datos de un prototipo de misil intercontinental de 10.000 km de alcance para llegar a blancos de los EEUU. Precisamente una explosión ocurrida durante una prueba de este supuesto prototipo de largo alcance el pasado Noviembre, mató a una veintena de miembros de la elite Guardia Revolucionaria, entre ellas al General Hasan Tehrani Moghaddam, quien estaba encargado del desarrollo del programa misilístico de ese país (1) . Además Irán ha puesto en órbita dos pequeños satélites con cohetes propios, lo que demuestra su avance en este campo.
En conclusión podemos afirmar que si todo sigue como hasta ahora, pronto Irán superará los últimos obstáculos técnicos para construir una o varias armas nucleares y tener los medios para lanzarlas. Es solo una cuestión de tiempo. En todo caso para dar este último paso e ingresar al “club” selecto de naciones con armas atómicas, será más una decisión política de sus líderes que un problema técnico.
¿Qué conclusiones podemos sacar de este análisis? Que Irán ya domina el conocimiento científico-técnico de cómo fabricar armas nucleares. Eso implica que habiendo voluntad política y recursos económicos los iraníes pueden lograr ese objetivo. No olvidemos que respecto a la obtención de recursos económicos, Irán exporta 140.000 millones de dólares por año, de los cuales casi el 90% es petróleo (es el 2do. exportador de petróleo de la OPEC). Por otro lado, todo esfuerzo de Occidente en impedirlo, ya sea mediante sanciones económicas, sabotajes, presión diplomática o una acción militar contra las instalaciones nucleares iraníes, si tienen éxito, van a demorar o detener el proceso, pero no van a destruir el “know-how” que ya tienen sus científicos e ingenieros en los tres aspectos básicos mencionados.
Implicancias para Israel y para Occidente
¿Qué significa lo expuesto para Occidente y especialmente para Israel?
Para Israel significa un peligro existencial. Armas nucleares lanzadas con misiles contra sus centros poblados son amenazas impensables por la cantidad desastrosa de víctimas que podrían causar. La retórica bélica de Irán contra Israel es extremadamente agresiva, y no hay confianza en Israel que primará la racionalidad en Irán y que las palabras no llegarán a los hechos. Además, como Irán ha sido proclive a usar sus grupos terroristas afiliados para negar su involucramiento en determinados hechos, otro peligro es que pueda introducir en Israel por medio de Hizbollah u otros, una “bomba sucia” o sea una bomba “de valija” radioactiva, que sería mucho más difícil de detectar.
Además aunque esas armas nunca se lleguen a usar, el solo hecho que Irán las tenga y amenace con usarlas, pueden poner el sueño sionista de un Hogar Nacional Judío en peligro. Habrá israelíes, que antes que vivir bajo la amenaza nuclear iraní, emigrarán a otros países. En igual sentido, la aliá posiblemente disminuirá. Grupos terroristas como Hizbollah y Hamas aumentarán su agresividad bajo la protección del “paraguas” nuclear iraní.
Irán ha expresado más de una vez que Israel debe ser borrado del mapa. Su política oficial niega la existencia del Holocausto. Su régimen es una dictadura teocrática que no ha dudado en sacrificar miles de sus ciudadanos (“mártires”) en pos de sus creencias fundamentalistas y de la conservación del régimen en el poder. En particular dentro del régimen hay sectores “mahdistas” que son aquellos que creen firmemente en la visión shiíta del Mahdi, el Mesías, el duodécimo Imán, que reaparecerá solo en la lucha final contra los infieles para imponer el Islam como la única fe en el mundo (2). Si el liderazgo religioso-nacionalista-militar de Irán considera que puede permanecer en el poder luego de recibir como represalia un ataque nuclear, aunque fuera desastroso para sus ciudadanos, podría llevar sus palabras a los hechos (“Israel es un cáncer que debe ser extirpado”).
En el caso que Irán logre tener la bomba atómica, Israel tiene un fuerte disuasivo en su capacidad para responder con una respuesta devastadora a un eventual ataque iraní. La pregunta es: ¿ese disuasivo es suficiente para que los líderes iraníes piensen que es una locura atacar a Israel y por lo tanto, se repriman de hacerlo? Recordemos un paralelo de la Guerra Fría entre los EEUU y la URSS.
Ambos sabían que quien lanzaba un ataque tenía garantizada su propia destrucción: por la represalia del otro. Esa situación se la apodaba “MAD” o sea: mutually assured destruction y era un potente disuasivo para rusos y americanos. Sin embargo durante la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962 se llegó muy cerca a un espeluznante intercambio nuclear entre las dos super-potencias. En el caso iraní, que es una nación aislada con pocas vías de comunicación con Occidente (no existe el famoso “teléfono rojo”) y con diferencias culturales notorias, podemos asumir que hay un riesgo mayor que una mala comunicación o interpretación de las intensiones del otro, desencadene un ataque.
Entonces Israel (el “pequeño Satán” en la jerga propagandística iraní) debe asumir el peor escenario. Los israelíes y sus líderes de todos los partidos políticos, están fuertemente marcados por la inmensidad de la tragedia de la Shoah y consideran su obligación agotar todos los esfuerzos para impedir otro genocidio contra el Pueblo Judío. Del Holocausto recuerdan dos aspectos: primero que nadie tomaba en serio en 1930 las delirantes profecías del cabo austríaco que prometía un Reich judenrein que duraría mil años. Nadie quiere repetir el mismo error al considerar al Presidente iraní Ahmadinejad como otro payaso delirante. El segundo aspecto es que nadie hizo nada por detener o siquiera demorar la sistemática aniquilación de los judíos durante el periodo nazi. Por ello Israel se siente amenazada y ve que su grado de alarma por el peligro inminente no es compartido por la tibia Europa o por la Administración Obama, que tienen otros problemas más urgentes en su mesa . (3)
Otro disuasivo que tiene Israel son defensas antimisiles muy efectivas. O sea, existe una probabilidad que un ataque iraní sea ineficaz y que sin embargo sufra las represalias. Pero debemos asumir también que no van a interceptar el 100% de un eventual lanzamiento múltiple de misiles, y por ende algunos llegarán a sus objetivos. Por lo tanto para Israel convivir con un Irán nuclear es una perspectiva muy complicada.
Para los Estados Unidos (el “gran Satán” según Irán) Irán es un peligro estratégico, si bien hoy no podría atacar territorio norteamericano directamente. Irán amenaza bloquear el estratégico Estrecho de Hormuz por donde pasa el 40% del crudo embarcado del mundo. Además Irán proyecta una amenaza hegemónica a sus aliados de la región como la monarquía sunita de Arabia Saudita y los países del Golfo. Si Irán accede a armamento nuclear sus rivales regionales Arabia Saudita, Egipto y Turquía van a comenzar aceleradamente sus propios programas nucleares. Esa proliferación nuclear en una de las regiones más conflictivas del mundo y desde dónde proviene gran parte del petróleo, es un escenario inaceptable para Occidente. Por otra parte los países más pequeños de la región muy ricos en petróleo, no tendrían más remedio que aceptar el patronazgo iraní, ante la imposibilidad de enfrentarlo. El Presidente Obama ha dicho reiteradamente que para los EEUU un Irán nuclear es inaceptable. Creemos que Irán no ha tomado en serio estas declaraciones, en el sentido que los EE UU puedan ejercitar medidas de fuerza por encima de las sanciones. Esa percepción iraní de que los EEUU carecen de voluntad política para llevar la apuesta a un terreno bélico, paradójicamente le ha quitado posibilidades de éxito a los esfuerzos de resolver esta crisis por la vía diplomática y ha aumentado las chances de tener que recurrir a acciones bélicas, por contradictorio que esto parezca.
“Todas las opciones están arriba de la mesa”
Esta frase, usada recurrentemente por Israel y últimamente con más frecuencia por los EEUU, es una alusión a que se podría apelar a un ataque militar para detener el avance del programa nuclear iraní si las sanciones no surten efecto. En la actualidad Irán sufre sanciones económicas impuestas por el Consejo de Seguridad de las ONU (son cuatro rondas de sanciones) y otras más duras aplicadas por el Congreso de los EEUU y recientemente promulgadas por Obama. Las sanciones se están reflejando en un marcado deterioro de la economía del país. Muchos proyectos de infraestructura se han detenido. La inversión extranjera ha disminuido significativamente. Hay inflación y desempleo crecientes. Sin embargo, se siguen asignando enormes recursos a los programas nucleares y misilísticos, en detrimento de proyectos civiles lo que es una muestra de cuáles son las prioridades para el régimen de los ayatollahs.
¿Qué otra opción queda en materia de sanciones económicas? Por ejemplo, las naciones occidentales pueden decretar un embargo al petróleo y gas iraní. Para Europa esto significa aproximadamente el 30% de sus compras de crudo, por lo que tendría que recurrir a otros países proveedores (Arabia Saudita ya ha comprometido un aumento de su producción para compensar) pero ese no es un trámite fácil. EE UU también podría liberar sus reservar estratégicas de crudo en un intento por frenar la inevitable subida de precio del barril. Irán ha advertido que un embargo como ese constituiría un casus belli y que bloquearía inmediatamente el Estrecho de Hormuz. Esa amenaza inevitablemente generaría un enfrentamiento militar con la 5ta. Flota norteamericana apostada en el Golfo.
Igualmente China y hasta eventualmente Rusia, que no han prestado su apoyo para ninguna sanción adicional a las ya aprobadas en el Consejo de Seguridad de la ONU, podrían comprarle el crudo a Irán con lo que el efecto concreto del embargo se mitigaría. Y además, el tiempo necesario para que las sanciones hagan su efecto para que Irán cambie su política ya es muy escaso, quizás demasiado.
Dada la cercanía de obtención de logros concretos en aproximadamente un año, la decisión política del régimen iraní de dar un “embalaje final” hacia el arma nuclear parece haber sido tomada y por consiguiente la ventana de tiempo se achica para cualquier acción para impedirlo, sean sanciones diplomáticas (4) o un ataque militar preventivo.
Por lo tanto, debemos considerar la posibilidad que se realice un ataque militar preventivo. La ventana de oportunidad de realizar dicho ataque preventivo termina en el momento que Irán tenga en su poder suficiente uranio enriquecido para una o dos armas nucleares, y que pueda poner a resguardo ese material. Ese es el “punto de no retorno”.
El ataque preventivo será siempre aéreo, con municiones de precisión y con un limitadísimo despliegue de fuerzas especiales en el terreno. O sea se descartan invasiones por tierra, con infantería y blindados, etc. como sucedió en Irak.
¿Cómo medir el éxito de un ataque militar y ponderar su costo-beneficio? La medida del éxito está dada no solo en la mayor o menor destrucción de la infraestructura nuclear iraní sino también en la medida que Irán quiera o no reconstruirla. Si la destrucción es masiva, y a pesar de ello Irán toma la decisión de reconstruir, el éxito solo se medirá en la cantidad de tiempo en que demorará volver a llegar al “punto de no retorno” (4 a 5 años). Si Irán concluye que reconstruir su programa nuclear le será muy costoso, y además lo expondría a nuevos ataques, sumado al efecto de las sanciones en su economía, quizás lo deje en suspenso. Esa sería una medida de éxito.
¿Cuáles serían los costos? Más allá de que se tomen las mayores precauciones, muchas instalaciones nucleares iraníes están localizadas en centros urbanos por lo que seguramente habrán muertes y heridos civiles. Otro de los costos a tomar en cuenta es el de las represalias: ¿Irán responderá con ataques misilísticos contra Israel y a las bases militares de EEUU en los países del Golfo?
¿Intentará bloquear el Estrecho de Hormuz? ¿Le dará la orden a Hizbollah y/o Hamas para que ataquen a Israel con una lluvia de misiles? ¿Buscará retribuir el ataque mediante atentados terroristas en otros puntos del mundo (como por ej. el de la AMIA)? ¿Irán renunciará al Tratado de No Proliferación Nuclear bajo el cual se realizan las inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a algunas de sus plantas?
En todo caso hay que asumir que algunas de las medidas mencionadas serán puestas en práctica. Como consecuencia, es posible que el barril de petróleo por ejemplo duplique su precio durante cierto lapso, amenazando a la tibia recuperación de la economía norteamericana (recordemos que hay elecciones en EEUU en Noviembre de 2012) y empeorando los problemas de la zona Euro. Otra consideración es qué sucederá en la interna del régimen iraní. Muchos clérigos conservadores han acusado al Presidente Ahmadinejad de exponer a Irán a una confrontación destructiva con Occidente por su vitriólico discurso nacionalista y belicista. ¿Será el ataque motivo de una ruptura dentro del régimen, o al contrario, lo cohesionará? Otro aspecto a considerar es la brecha actual existente entre el régimen y la oposición iraní que se rebeló contra la dictadura teocrática por el fraude de las elecciones del 2009 (el “Movimiento Verde”). La oposición enfrentó la brutal represión del régimen pagando un alto precio en muertos, heridos, presos políticos, torturados y desaparecidos.
¿Le servirá un ataque de Occidente al régimen iraní para obligar patrióticamente a la oposición a una unidad nacional, eliminando toda posibilidad de un cambio político interno? La retórica de Irán, sus ejercicios militares y sus demostraciones bélicas son tan agresivas que en oportunidades parece que estuvieran incitando adrede a que Israel o los EE UU los atacaran justamente para eso, para que los sectores más conservadores del régimen puedan prevalecer en la interna.
Si finalmente se llega a un ataque preventivo, ¿quiénes llevarían a cabo el eventual ataque? Existen solo dos escenarios, por un lado Israel actuando individualmente, con o sin preaviso a los EEUU, y en el otro que EEUU por sí mismo o con el apoyo de algunas naciones europeas (Gran Bretaña, Francia). En cualquiera de los dos escenarios, independientemente de quien realice el ataque, las medidas de represalia de Irán detalladas pueden ser más o menos las mismas. La inteligencia previa es un factor clave, si existen instalaciones nucleares secretas que Occidente ignora (como lo era la planta de Fordow hasta 2009) el efecto de un ataque será relativo.
¿Qué demandaría un ataque que convenciera a Irán a abandonar sus ambiciones de tener armas nucleares o que como mínimo retrasara el punto de no-retorno por al menos 5 años? Hay aproximadamente 80 a 100 instalaciones conocidas dispersas por el extenso territorio iraní, muchas de ellas enterradas (“bunkerizadas”) decenas de metros bajo tierra, con múltiples capas de protección de hormigón reforzado (el caso de la planta de Fordow cavada en la misma montaña, es un extremo). Para eliminarlas o causarles un daño real se estima que se necesitará una campaña de al menos 5 días hasta varias semanas, dependiendo de la cantidad de objetivos a eliminar, de la evaluación del daño causado y de la necesidad de volver a bombardearlos.
Veamos la primera opción, un ataque de Israel. Creemos que a pesar del potencial militar israelí, esta misión está por encima de sus capacidades convencionales (porque descartamos totalmente el escenario en que Israel recurra a sus supuestas armas nucleares -aún en forma limitadísima- como parte este ataque). Esta no es la misma situación que el ataque a Osirak en Iraq en 1981 o al reactor en Al Kibar en Siria en 2007. Israel está entre 1.500 y 2.500 kmts. de distancia a los potenciales objetivos en Irán. Sólo tendría la opción de hacer una sola “pasada” y tendría que elegir no más de 5 o 6 de esos objetivos para eliminar. A eso tenemos que agregar que debe volar sobre territorio hostil lo que puede hacerle perder el factor sorpresa entre otros riesgos y con pocas posibilidades de reabastecer a sus aviones en vuelo. Sin embargo el gobierno israelí influenciado por el peligro existencial que representa para Israel un Irán nuclear y con la doctrina de no depender de terceros para defenderse, podría asumir que debe atacar. Esa situación es posible en la medida que la ventana de tiempo para realizar el ataque se achica, que Israel no perciba firmeza de las potencias occidentales para emprender la acción militar, y que en definitiva Israel sienta que está sola frente a esta amenaza. Imaginemos una situación en la que Israel emprendió el ataque con éxito relativo, con inevitables pérdidas humanas y materiales, con las represalias mencionadas y con el repudio internacional, alimentado por el alza del precio del petróleo y dañando el vínculo con EE UU, su aliado estratégico. Creemos que el costo-beneficio de ese escenario es claramente desventajoso y conlleva riesgos mayores. Si EEUU no asume el ataque, creemos que Israel deberá convivir con un Irán nuclear.
En el caso de EEUU, el segundo escenario, claramente cuenta con los medios para realizar este ataque preventivo, y por ende tiene mayores chances de éxito (de ninguna manera diremos que el éxito está asegurado y además en cualquier caso se deberán tener en cuanta las posibles represalias a la postre). Además de sus bases en la región, EE UU tiene destacados allí dos grupos de tareas navales con sus respectivos portaviones, tiene bombarderos estratégicos furtivos, misiles crucero, tiene armamento convencional de extraordinario poder para penetrar búnkers subterráneos, y tiene la capacidad de recolectar imágenes de alta resolución para examinar el resultado de cada misión y para volver a realizar una determinada misión si el blanco no fue destruido.
En los EE UU hay elecciones en Noviembre de 2012. La administración Obama por un lado no puede permitirse poner en riesgo la tibia recuperación económica de su país con una campaña militar. Por otro lado, no puede mostrarse permisivo o pasivo frente a Irán, tema que ha estado en el debate de las primarias del Partido Republicano y que puede tener un significativo costo político. Y tampoco puede esperar a las elecciones si quiere dar la orden de realizar el ataque, puesto que posiblemente en ese momento ya sea demasiado tarde. Además Obama tiene que demostrarle a Israel que existe la determinación en el gobierno de los EEUU de tomar la decisión, sino Israel podría encarar el ataque unilateralmente.
En las últimas semanas EE UU e Israel han acercado sus posiciones respecto a la situación en Irán, en el sentido que por primera vez coinciden en los tiempos existentes (siempre la inteligencia israelí había tenido estimaciones más urgentes que la de sus colegas americanos sobre la inminencia de un arma nuclear en Irán). Hay coincidencias en definir qué acciones “gatillo” (llamadas red lines) son las que necesariamente obligarían pasar a la etapa bélica, y creemos que se las han hecho saber a Irán.
De todos los escenarios posibles creemos que hay tres con mayor probabilidad y un cuarto con menor probabilidad, el que Israel asuma el ataque por sí sola.
Dentro de los tres primeros, están, a nuestro juicio:
•Que Irán finalmente detenga su programa nuclear pero en un punto muy avanzado, desde el que pueda “saltar” a un arma atómica en menos de 6 meses si toma la decisión de hacerlo. Esto podría además obtenerle concesiones de la comunidad internacional (eliminar total o parcialmente las sanciones por ejemplo) y mantiene todas sus opciones disponibles, con una capacidad cuasi-nuclear.
•Que EE UU (o una coalición occidental, pero sin Israel) realice un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes, con el objetivo de retrasar al menos 5 años. Luego del mismo, hacer los mayores esfuerzos que Irán no reconstruya o retome el programa, manteniendo las sanciones y la amenaza de realizar ataques adicionales si reconstruye.
•Que no haya ataque militar preventivo, o que el mismo sea un fracaso y como resultado, Irán obtenga sus primeras armas nucleares en el 2012 y anuncie su abandono del Tratado de No-Proliferación Nuclear.
En cualquier caso, 2012 parece el año en el que se va a dilucidar esta inquietante puja entre Irán y Occidente. Si bien esta confrontación lleva ya varias décadas, en estos últimos años el tema ha trascendido a los organismos gubernamentales y ha tomado una gran visibilidad pública. No es para menos, dado todo lo que está en juego. (5)
Notas al pie:
1 – Hay reportes que según su deseo póstumo, su lápida tiene grabada el siguiente epitafio: “Aquí yace el hombre que quería destruir a Israel”.
2 – El presidente Ahmadinejad es un creyente fervoroso de esta corriente mesiánica.
3 – Recientemente, luego de la retirada de las últimas tropas de Irak, la retórica contra Irán del gobierno estadounidense ha aumentado notoriamente.
4 – Los sabotajes, secuestros, explosiones y asesinatos atribuidos a servicios de inteligencia occidentales ya no tienen la capacidad de detener el avance global del programa.
5 – El autor es un observador aficionado sobre esta temática.